Cómo es el escenario geopolítico que rodea el conflicto en Medio Oriente

Un completo panorama y análisis sobre la situación política internacional en la que se encontraba Medio Oriente previo al ataque de Hamas. ¿Cuál es el impacto de la escalada del conflicto? ¿Cómo se reconfiguran los espacios?

Hay dos maneras principales de desinformar: una es la falta de información; la otra, la sobreinformación. Ante situaciones donde aparecen tantas versiones, tantas miradas, tantas opiniones, es bueno tomar distancia y separar lo superfluo de lo importante. Lo mismo cuando el silencio aturde por su enseñoreo: tenemos que ser capaces de, más allá de elementos puntuales, comprender las razones por las cuáles se produce determinada circunstancia.

En la geopolítica, ningún elemento queda librado al azar, todo es calculado y producido con intencionalidad. Nosotros intentaremos sortear lo acontecimental y anecdótico de los sucesos de Palestina proponiendo detenernos en su contextualización.

Sobre cifras, dolores, bombardeos, reacciones, y demás, suficiente hay ofrecido en el universo multimedial (para quienes quieran construir una u otra mirada de la cosa), como material que parece pretender sopesar el grado de humanismo o bestialidad de cada acción de los elementos que se están enfrentando. Eso dificulta la tarea de encontrar una mirada sobre los hechos, o una explicación.

Podemos historizar desde 1948, o unos años antes en adelante, pero creemos que suficiente anclaje temporal es la última escalada expansionista de colonización forzada que viene auspiciando el gobierno israelí de Netanyahu, al animar y proteger a colonos fanáticos y miserables a ir a Cisjordania a expulsar por la fuerza (amparados por la policía y el ejército israelí) a los legítimos habitantes.

Estas acciones de usurpación, donde además se adueñan de las propiedades de los palestinos son legitimadas a través del sentido común, por medio de las narrativas mediáticas israelíes que propalan la idea del “derecho divino” que tienen como descendientes de Jacob sobre esas tierras.

La militarización provocativa de Jerusalén, que incluye irrupciones recurrentes no sólo en la explanada sino al interior de la Mezquita emblemática de Al Aqsa, es otro de los elementos que exponen la agresividad opresiva del gobierno israelí sobre los palestinos.

Los bombardeos, que en los medios llamarán eufemísticamente “preventivos” sobre campos de refugiados palestinos como Jenín, son otros de los elementos que no pueden no considerarse en la acción de los últimos tiempos del gobierno israelí.

El territorio de Cisjordania consagrado en “Los Acuerdos de Oslo”, 1994-95, que está bajo la Autoridad Nacional Palestina con su presidente electo en 2005 Mahmud Abbas –líder de Al Fatha a la muerte de Yasser Arafat—, viene padeciendo sucesivas, crecientes, recurrentes y cada vez más acotadas en el tiempo, incursiones de “colonización” de su territorio.

Es dable recordar que a la firma de “Los Acuerdos de Oslo”, ese mismo fin de año de 1995 la ultraderecha israelí asesinó acribillando a balazos al premier israelí que suscribió el mismo Isaac Rabín. Esa misma ultraderecha en las elecciones del año siguiente con el oropel de dicho asesinato ganó las elecciones y empoderó a Benjamín Netanyahu. Es claro que el consenso en parte importante del electorado israelí no fue la construcción de la paz. A esta altura del tercer decenio del siglo XXI quien está en el gobierno israelí es el mismo inefable Netanyahu.

Estatalidad de Hamas y su fuerza armada

Lo importante a entender de Hamas y las organizaciones palestinas que se desarrollan en Franja de Gaza es que se trata del partido político que ganó las últimas elecciones celebradas (legislativas – 2007) y que constituyen desde entonces el más genuino rasgo de autoridad y de construcción de estatalidad palestina en Gaza.

La impugnación de su inconveniente triunfo por parte de Israel e incluso el enfrentamiento con la OLP provocaron un impasse de continuidad de la agenda de Oslo, que incluía elecciones y que dividió a Palestina y a su pueblo entre dos entidades políticas.

Quienes reescriben por las informaciones que reciben de usinas occidentales van a asociar a Hamas con Hermanos Musulmanes y se quedarán empantanados en su Carta Fundacional, por lo cual no lograrán comprender la versatilidad que ha construido esta organización, su inserción en el pueblo de Gaza, su referencia y su prestigio actuales. Aquello es letra vieja.

Ya en 2017 Hamas publica un nuevo documento liminar donde reconoce y reclama el territorio palestino de acuerdo a las fronteras de 1967 reconociéndose fundamentalmente como un partido nacionalista no tanto religioso. Esto sucedió después de una profusa acción de relacionamiento político y de la propia experiencia histórica, relaciones con Hizbullah, Qatar, Siria, Turquía, República islámica de Irán y con la propia OLP, entre tantos otros actores.

Las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam presentadas como “brazo armado” de Hamas, hoy constituyen en los hechos la fuerza armada principal de defensa del pueblo palestino, de quienes operan y ensayan los pocos elementos de estatalidad que pueden ir construyendo en su territorio.

Lo fundamental entonces es que, más allá de las condenas que desde occidente se impulsan (y encuentran en genuflexos y predispuestos gobiernos a aplicar los anatemas previsibles), hay que comprender el rol de Hamas en cuanto al Pueblo de Gaza que además es un rol que transita aliado a otras importantes estructuras prestigiadas entre su pueblo como Jihad Islámica, Frente Popular de Liberación Palestina y Frente Democrático de Liberación Palestina, entre otros tantos menos conocidos en los medios.

El impacto de la situación en la región

Tanto en Consejo de Cooperación del Golfo como el Consejo de Seguridad del Golfo tuvieron reacciones impensadas para el lector lego, que dejan a Israel en una situación de aislamiento regional. Ambos organismos –los principales en términos de seguridad y de integración económica de la región—, plantearon la necesidad del reconocimiento y respeto de dos Estados como única posibilidad de paz, insistiendo en la necesidad de un des-escalamiento del conflicto.

Hasta estos organismos llegó de urgencia Joseph Borrell, canciller de la Unión Europea, y se retiró de ambas reuniones sin poder evitar tener que condenar a Israel por su operación de aniquilamiento sobre la población de Gaza sosteniendo que violan el derecho internacional.

Todos los países están reconociendo la necesidad de los dos Estados, que si bien puede parecer una verdad de Perogrullo si no se hubiera producido este escalamiento estaríamos frente a la fagocitación de Cisjordania por colonización ilegal forzada. Como estamos ahora ante la intención del aniquilamiento de la Gaza.

Algunos actores determinantes como Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar y Arabia Saudita vienen ensayando una política exterior crecientemente autónoma y en clave del Multipolarismo lo cual los va diferenciando crecientemente del viejo alineamiento automático.

EAU hace muy pocos meses renunció a participar de las Fuerzas Combinadas del Mar Rojo y el Golfo Pérsico que lideran los Estados Unidos, después de suspender compra de aviones a USA.

Arabia Saudita (y tras este país irá haciendo lo propio cada gobierno), ya anunció el cese de las conversaciones con Israel que venía intentando normalizar las relaciones. Sobre esto, se apuró el general de cuatro estrellas norteamericano, Jake Kane, ex adjunto del Estado Mayor, a afirmar que este ataque en Israel constituye una victoria estratégica para Irán, señalando que las negociaciones para establecer relaciones entre Israel y Arabia Saudita fueron pospuestas.

Qatar, que cobija además en su territorio a algunos importantes dirigentes palestinos, anunció que de mediar una avanzada terrestre de Israel sobre Gaza y de no cesar los bombardeos, cortará el suministro de gas “al mundo” impactando con esta amenaza directamente sobre Europa central y la OTAN.

Ante la esterilidad de las Naciones Unidas que también tuvieron que condenar la respuesta militar israelí genocida, los organismos regionales se vuelven plataformas multilaterales ineludibles para intervenir en la pacificación de la situación.

Las residuales Naciones Unidas

Prontamente se reunió el cuestionado Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por su propia composición resultó previsible que no podrían emitir un comunicado de sanción ni mayor intervención que manifestar preocupación. No lograron construir la pretensión estadounidense de una condena a Hamas; sino al contrario, hasta el propio Antonio Guterres (titular del organismo) debió llamar a la protección de los civiles que es un sayo que únicamente le cabe en estos momentos al gobierno de Israel que está acometiendo una verdadera masacre sobre la población de Gaza.

Rusia planteó que las Naciones Unidas deben llamar a un alto el fuego, pero es claro que la propia composición del Consejo neutraliza hasta la más sensata de las declaraciones que por lo demás no tendrá ninguna consecuencia práctica real.

La situación de Palestina es una evidencia más de la impotencia del organismo y en un sentido cuestiona la propia composición y atribuciones de quienes hegemonizan los distintos ámbitos.

Ya Joe Biden, consciente de algunas situaciones que no puede evitar y pretende condicionar, en su discurso inaugural en la última sesión ordinaria de la Asamblea Anual de ONU expuso la necesidad de modificar las atribuciones de Consejo de Seguridad planteando incluso la cuestión del veto. Esto es coincidente con críticas que, con argumentos distintos y contrarios, sostienen otros países que quieren reafirmarse como potencias regionales (caso Brasil o Turquía) participando como miembros permanentes.

Lo cierto es que esta situación abierta expone nuevamente lo inconducente de las actuales reglas internacionales. De hecho, la membresía de Palestina como Estado invitado como observador permanente pero no miembro de Naciones Unidas es la evidencia del propio fracaso del organismo que por un lado reconoce su soberanía, pero por el otro no le reconoce membresía plena.

La fatiga de la diplomacia de guerra de Unión Europea

Otro de los elementos que no debemos dejar de considerar es que, ante a la guerra que la OTAN y el anglo-atlantismo vienen desarrollando contra Rusia en Ucrania, como frente principal, se viene produciendo un desgaste progresivo del suministro de armamento como también un deterioro en cuanto a la gobernanza europea producto de las propias penurias que ocasiona la guerra en cuanto a suministro de energía y alimentos (todo encarecido además) que sólo benefició a Estados Unidos.

Asimismo, lo que llamamos el desgaste de la diplomacia de guerra que obliga a Europa a un alineamiento sin cortapisas con las orientaciones del hegemón global cuyo único objetivo es retardar y quedar en mejores condiciones respecto a la evidencia de su tendencial y fatal declinacionismo global. En este sentido ha resultado escandaloso el anuncio del cese de ayuda humanitaria a Palestina que inmediatamente tuvieron que desdecir y desandar ante la evidencia de una medida inhumana y sin sentido.

El periplo de Borrell por el Golfo y luego China lo expone en su desesperación por lograr un alto el fuego en la zona, ya que sabe de sobra que una generalización de la guerra en la región sólo perjudica a Europa. Las amenazas de Qatar en ese sentido no son menores, el costo de la energía que se produce en la región tampoco, como la suma cero hacia la multipolaridad de los países involucrados que enfrentaran no sólo a un engendro y alfil del imperialismo sino a través de él a todo el proyecto anglo-atlantista.

Francia ha mostrado en la Plaza de la República millones de personas desafiando la prohibición de manifestaciones pro palestinas. Son síntomas a considerar, el cinturón verde de París ha invadido el centro para solidarizarse con sus congéneres. Los gobiernos de Europa asisten impávidos a manifestaciones que reclaman el reconocimiento de Palestina.

Insistimos, la gobernanza europea –combinando la fatiga de guerra, con el desgaste de una diplomacia de alineamiento automático y endeudamiento creciente— está en zozobras.

Los BRICS y el Sur Global

China y Rusia, tanto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como unilateralmente a través de sus voceros, se manifestaron sobre la cuestión planteando la necesidad de la consolidación y el reconocimiento de dos Estados, y alto el fuego condenando las operaciones militares de limpieza étnica de Israel.

Incluso Rusia con relaciones muy estrechas con Israel no ensayó ningún gesto de contemplación frente a la masacre que perpetra el gobierno de Netanyahu.

Es sabido que con el crecimiento de los BRICS + 6 se integraron en estrategias de cooperación los miembros que controlan el estrecho de Hormuz, principal paso de la energía del mundo, lo mismo que los principales productores y compradores de energía. Para estos miembros el mundo no es un lugar a caotizar sino un lugar para seguir ordenando y construyendo sinergias.

En este sentido se comprende la estrategia de normalización, armonización y pacificación de la región del llamado Medio Oriente que ha tenido grandes avances asociando por ejemplo: a Arabia Saudita con República Islámica de Irán, neutralizando conflictos estructurales como Yemen, Afganistán, y autonomizando notablemente Estados que otrora se comportaban como simples sucursales del Departamento de Estado, como Emiratos Árabes Unidos.

Egipto tiene un rol preponderante no sólo por compartir frontera (paso de Rafah), poseer una fuerza militar de las más importantes de la región y su tradición de potencia regional; seguramente esté llamado por los acontecimientos a intervenir por la pacificación.

La India, cuyo canciller es el autor de la teoría realista de la “alineación múltiple”, puede permitirse condenar lo que define como “terrorismo” de Hamas, pero a la vez llama a la conformación de dos Estados y a una des escalada de la violencia.

Sudáfrica, que conoce de qué se trata el apartheid, es contundente en cuanto a criticar las razones que han empujado la situación a este estado de cosas.

Brasil intenta aprovechar la situación para posicionarse en el Consejo de Seguridad pero reclama junto al mundo la necesidad de dos Estados con reconocimiento internacional y respeto de las fronteras.

América Latina no logró sustraerse de su colonización diplomática por parte de Estados Unidos en cuanto a la crítica general a lo que llaman el “terrorismo” y le quitan politicidad, estatalidad y legitimidad a la resistencia palestina, pero a la vez ninguno pudo dejar de reivindicar que la posibilidad de paz se encuentra en el respeto a los acuerdos de dos Estados con fronteras definidas y reconocimiento internacional.

El África por su parte, con Sudáfrica liderando la cuestión, ha sido manifiestamente favorable a la condena de Israel como provocador de esta situación, condenando además la reacción de aniquilamiento frente al ataque defensivo de la resistencia palestina. Salvo el caso de Marruecos que es una suerte de colonia israelí en el continente, pero con un pueblo decididamente favorable a la causa palestina.

Ensayando conclusiones

Hay dos estrategias principales en juego en el mundo; una expresada en el expansionismo de la OTAN que expresa el redespliegue guerrerista anglo norteamericano. La otra es la estrategia de armonización y pacificación que vienen desarrollando los gobiernos y pueblos de los países que van enrolándose en la estructura del Multipolarismo. Quienes acometieron la contraofensiva defensiva palestina es evidente que tuvieron sopesando estas circunstancias.

En un mundo donde el mito de invencibilidad militar israelí fue demolido ya dos veces por Hizbulah, que no es un ejército regular, y ahora cuestionado por Hamas; en el mundo donde la mítica efectividad de la inteligencia israelí fue sorprendida ya en Yon Kippur, y ahora por Hamas; en un mundo donde la historia evidencia la victoria de la resistencia vietnamita frente a los ejércitos más poderosos del planeta no obstante lo cual los analistas militares sostienen que Palestina no puede derrotar a Israel; en ese mundo de verdades reveladas que empiezan a resquebrajarse; la resistencia palestina busca una victoria más política que militar, aunque no desdeñe de la posibilidad de lo militar.

La victoria ya está lograda porque nadie hoy puede cuestionar la necesidad urgente de consolidar Estado, territorio y respeto con reconocimiento de Palestina. Hasta el viernes anterior a los sucesos de la contraofensiva defensiva esta certeza estaba en cuestión por la creciente fagocitación territorial que Israel venía acometiendo sobre Cisjordania.

Más tarde o más temprano el alto el fuego deberá producirse y se producirá producto de la intervención de los gobiernos que apuestan a la gobernanza global sin guerras. Es claro que a esta altura el costo en vidas si uno lo piensa en esos términos es terrible, atroz y vuelve tardía cualquier medida.

Pero la previsible y casi obligada respuesta criminal de Israel no podría no esperarse. Israel quiere generalizar la guerra y ya ha bombardeado a Egipto en el Paso de Rafah, también el sur de Líbano y el oriente de Siria.

De la misma manera que debemos saber que la crisis de gobernabilidad interna que viene padeciendo el gobierno de Netanyahu no podrá ahogarse con evocaciones belicistas y supremacistas. El creciente autoritarismo y el fracaso económico, además de un proyecto militarista que muchos desdeñan expone al gobierno a una situación de debilidad.

La marcha terrestre que vienen anunciando se demora ante la negativa de muchos reservistas de enrolarse en una maquinaria de crimen. El efecto de las bolsas mortuorias de Vietnam no puede no impactar en las madres israelíes ante la masacre que anuncia y promueve el gobierno. El único que quiere esta guerra es el gobierno israelí.

Los Estados Unidos llevaron su portaviones a la región, pero aclarando que cooperarán con Israel en inteligencia y logística pero no en armamentos. Los Estados Unidos también enfrentan una crisis interna y no están en condiciones de embarcarse en una guerra que no tenían prevista pero que además le quemaría las naves respecto de la posibilidad de reencauzar su control en la región.

Palestina no es una quimera, es una realidad a fuerza de resistencia de su pueblo y de sus organizaciones. La victoria está más cerca.

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