A fuego lento

Los trabajadores argentinos conmemoraron su día con paros y movilización. Salarios flacos y trimestre récord en destrucción de empleo: los datos que calientan una olla a presión.

Los trabajadores argentinos conmemoraron su día con poco y nada para festejar. Salarios que pierden por goleada frente a la inflación, fuerte deterioro de la calidad de vida y destrucción masiva de puestos de trabajo conformaron el cóctel que el martes 30 de abril y el miércoles 1 de mayo explotaron con dos jornadas de paro, movilización y actividades a lo largo y ancho del país en crisis.

 

De poco sirvió la ominosa pasividad rentada del sector más opulento de la cúpula sindical: distintas regionales, en un poco habitual desafío a sus conducciones centrales, se plegaron a las jornadas de lucha convocadas por las CTA y el Fresimona que orientan camioneros, mecánicos y bancarios.

 

La convocatoria vibró en las calles con marchas y ollas populares, coordinadas por organizaciones sociales que desde hace tiempo articulan con sus otroras oponentes de la «burocracia sindical». Un «milagro» bendecido por una mano de peso: la unidad en la acción de gremios y organizaciones cuenta con el respaldo del Papa Francisco y la Pastoral Social.

 

La realidad que detona en las expresiones callejeras no es nueva, pero el contexto sí es novedoso: el modelo Cambiemos termina de hacer agua justo cuando inicia el año electoral.

 

Es tentador adjudicar la escalada de la conflictividad social a las especulaciones electoralistas. De hecho es lo que hace el gobierno y su coro de voceros mediáticos: estigmatizar la protesta puede ser un modo eficaz de ocultar las razones del conflicto social. Pero la tarea se vuelve cada vez más difícil: los datos diagnostican que el modelo entró en fase terminal.

 

Triste trimestre

Un informe del Centro CEPA revela que en el primer trimestre de 2019 Macri obtuvo el peor registro de los últimos tres años en destrucción de empleos.

 

En el trimestre enero-marzo los despidos y suspensiones ascendieron a 19.882 casos, una cantidad sensiblemente mayor a la del mismo período del año anterior, que sumaron 14.068 casos. Los despidos y suspensiones fueron motorizados por el sector industrial y el sector de servicios, que representaron el 77% y 21% de los casos, respectivamente.

 

La cantidad total asciende a 19.882 casos, correspondiendo solo 125 a empleo público y 19.757 a empleo privado. «Estos datos implican un promedio de 6.627 despidos y suspensiones mensuales, más que el promedio de 2018 que alcanzó los 5.800 casos por mes» resume el informe.

 

Comparando los datos de 2019 con los de 2018, los despidos y suspensiones este año superan en 5.814 casos a los del año anterior. Esto representa un incremento de 41% en el primer trimestre de 2019 respecto de 2018. Pero la distribución de esos casos resulta sensiblemente distinta. Mientras que en 2018 los despidos se concentraron mayoritariamente en el sector público, en 2019 se producen casi exclusivamente en el sector privado.

 

El dato más relevante, según CEPA, lo constituye la cantidad total de despidos del sector privado: los 19.757 casos representan el peor registro del primer trimestre de los últimos tres años.

 

«Se distingue que, en los primeros dos meses del año 2018, los despidos del sector público resultan más significativos que en el sector privado, en los siguientes cinco meses, toman ‘la posta’ los despidos del sector privado, para, en agosto, converger en despidos del sector público y privado casi por igual» concluye el trabajo.

 

Sector privado: expulsión sin distinción

De acuerdo a una clasificación sectorial, los despidos y suspensiones de la construcción alcanzan los 408 casos, los despidos en el sector público dentro de la órbita del poder ejecutivo y de empresas de capital estatal suman 133, la industria despidió y suspendió 13.236 trabajadores, el sector primario computa 2 casos y los servicios expulsaron a 4.103 trabajadores.

 

Los despidos y suspensiones de la industria suman el 77% del total de casos. El sector servicios, en segundo lugar, suma el 21% de los casos.

 

En relación a los despidos y suspensiones, CEPA registró que  el 42% de los casos relevados en 2019 corresponden a suspensiones, concentrados en el sector industrial.

 

La industria protagoniza el proceso de despidos y suspensiones también en 2019, luego de importantes caídas en 2016, 2017 y sobre todo en 2018. Se observa la profundización en el proceso de expulsión laboral a lo largo de los primeros tres meses del año. Los casos computados el primer trimestre de este año alcanzan los 15.236, superando ampliamente a los años anteriores: 8.443 en 2017 y 4.051 en 2018.

 

Del total de casos, 7.504 casos corresponden a despidos, 3.859 a despidos cierre de empresas o plantas, 224 a retiros voluntarios o jubilaciones anticipadas, 8.295 a suspensiones.

 

«Es de destacar que 1 de cada 5 despidos durante el primer trimestre de 2019 se relacionan con cierre de empresas o plantas» apunta CEPA.

 

Dentro de la industria, la destrucción de empleo fue encabezada por el sector automotriz y autopartes, seguido por el sector textil, el sector electrónica y electrodomésticos y el sector alimentos y bebidas, entre otros.

 

En el mes de marzo, sobresalieron los casos de suspensiones en Fiat, Iveco, Renault y Volkswagen y los despidos en Faurencia (autopartes), los casos de Iatec, en la actividad de electrónica y electrodomésticos, el frigorífico  El Marisco, Sipetrol, en el sector hidrocarburífero,  Tsu Cosméticos en Química,  y las textiles  Ritex, Hilados I, Tecnosport y 12 de octubre.

 

Entre los servicios, detlla el informe, se ubican el sector comercio, incluido delivery, que juntos representan casi el 60% de los despidos y suspensiones.

 

«Contratar y despedir debería ser natural como comer y descomer» dijo en los albores del macrismo el entonces secretario de Empleo Miguel Ponte. Más que un deseo, era el anticipo de un programa de gobierno que llegó para arrasar con derechos laborales y así engordar el «ejército de reserva» con trabajadores desesperados dispuestos a aceptar cualquier cosa. Llevó tiempo, quizá demasiado, organizar la réplica. Pero el martes y miércoles, en su día, millares de trabajadores argentinos se movilizaron para expresar fuerte y claro que no pasará.

 

 

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