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El 27 de abril de 1956 la dictadura abolió la Constitución refundacional de Perón. Consecuencias de una fractura histórica.
"Que la ciudad porteña tenga poder de disposición sobre los abundantes recursos cooptados en el ámbito capitalino es un legado de la manera neoliberal de organizar el país" afirma el autor. Apuntes para una discusión postergada.
La reforma de la organización del poder judicial es imprescindible para democratizar y modernizar, pero también para cancelar su rol como instrumento de los fines políticos oligárquicos.
Los sectores medios de nuestro país se han caracterizado por su incomprensión del momento histórico y el rol progresivo que tenían por delante, al cual desertaron, aún en contra de sus propios intereses, guiados de la mano de estos maestros amaestrados, expertos tal vez en muchas cosas pero especialmente en desorientar.
Cárceles, pandemia y fake news: la peligrosa banalidad de un debate amañado que frenó una decisión urgente.
"La persistencia de los presos políticos es manifestación de la vitalidad de un poder judicial oligárquico, cuyo rol no es otro que el de la defensa de los intereses del orden dependiente, elitista y de atraso", sostiene el autor.
"La cuestión golpista en Bolivia es la deriva más grave de la cuestión nacional latinoamericana" afirma el autor.
"La zoncera de la autodenigración nacional, que funciona en Argentina, parece no tener cabida en Cuba" afirma el autor. Revolución, globalización y modernización: cómo reformar una Carta Magna a tono con los tiempos, sin entregar principios, derechos, legados ni dignidad.
“La recuperación de los principios de la reforma constitucional de 1949 será fundamental para forjar un nuevo bastión de la Patria. Un programa de nación soberana y socialmente justa para salir de la crisis de la dependencia”, afirma el autor.